sábado, 12 de diciembre de 2020

SIN CORAZÓN

SIN CORAZÓN


Mi capacidad de comprensión entonces

era la de una niña,

y no entendía por qué

aquel tirano de siete años

me quitaba siempre los juguetes.


Y entonces llegaba el discurso

de los mayores,

con todo aquello de:

tienes que compartir

porque este niño no tiene juguetes.


Uno da por hecho tantas cosas,

por una cuestión de lógica,

porque sí,

porque no cabe pensar otra cosa,

porque aparentemente es lo normal,

(o debería serlo).


Ahora lo entiendo todo:

tú no tenías corazón

y por eso jugabas con el mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario