Era imposible…
tan imposible como mirar su boca
y no desear hundirse en ella
hasta memorizar la métrica
de cada uno de sus besos,
como no querer ahogarse en ellos
con la misma sed de quien atraviesa un desierto.
Imposible…
como escuchar su voz y no pensar que las caricias
deberían llevar su nombre,
y que incluso el invierno
querría dormirse en ella cuando tiene frío.
Era tan imposible,
como adentrarse en el océano de su mente
y pretender salir de allí con el corazón de una sola pieza.
Imposible…
como conocer sus manos y evitar imaginarlas
envolviendo el compás de tus caderas,
como ignorar que sujetarse en su mirada
durante el temblor de un orgasmo,
pudiera llegar a ser lo más parecido a tocar el cielo.
Era imposible…
era imposible, conocerle …y no volverse loca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario