sábado, 12 de diciembre de 2020

MÉRITOS


Dejé de quererte sin proponerme metas,

sin fijar una fecha y casi sin darme cuenta.


Dejé de quererte sin hacer esfuerzos,

 poquito a poco,

hasta quedarse mi amor en nada.


Y fue tan sencillo desnutrirlo 

y no dejarle ni los huesos,

que no merece aplauso el logro

ni me colgaré medallas.


Dejé de quererte, mi viejo amor

–mi nada–,

y el mérito fue:


 todo tuyo.


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