A veces todo parece ir bien,
y eso también asusta:
el rumor del mar en calma,
la paz, que en ocasiones,
no es más que el pequeño instante
que precede a una guerra,
la quietud del suelo antes del temblor,
el llanto de un niño
que plácidamente dormía.
A veces todo parece ir bien,
y entonces, ocurre,
la vida te mira a los ojos
y te recuerda:
que bastaba un segundo,
que solo era cuestión de tiempo.
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