El tiempo es la vida
girando en un reloj,
y cada beso que no te doy
marca una hora perdida.
Seguir esperando
es dejar que nunca ocurra,
y soñarte,
un óleo bajo la lluvia
donde tu rostro se desdibuja.
Si no vas a volver,
recoge todas tus huellas,
que a mí me sobran
canciones tristes para bailarte,
y una mentira en blanco
donde rimar: “ya le olvidé”,
y todos lo creerán…
salvo la poesía.
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