sábado, 12 de diciembre de 2020

ROTA

Cuando me contabas todas tus mierdas

yo también estaba rota

–tal vez en demasiados pedazos

para que pudieras darte cuenta–.


Cuando tu tristeza siempre hacía pódium

antes de escucharse el disparo de salida

y te proclamabas ombligo del mundo

porque no había otro mar 

que ahogara más que el tuyo,

cuando te sujetaba el pelo 

mientras vomitabas toda tu pena,

yo también estaba rota.


Cuando de mi consejo hacías

otro nudo para apretar tu soga

–que todavía no tengo claro 

a cual de las dos ahorcaba más–,

cuando no te parecía suficiente

que a pesar de mis llagas

lamiera tu angustia

como una gata estúpida

intentando revivirte,

yo también estaba rota.


Cuando desinflabas

cualquiera de mis intentos

por respirar,

y a una tarde de cervezas

le borrabas toda la espuma

porque no debía haber nada que

que rebosara más que tú,

cuando le ponías pegas al sol 

por interrumpir tu lluvia,

yo también estaba rota.


Pero claro, era yo,

y tú no concibes otro yo que no seas tú.


Dices que me he distanciado.

Yo lo llamo: supervivencia.


Ahora solo cuento mis pedazos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario