Hoy voy a saltarme mis propias normas,
y toda esta montaña de orgullo
que le está quitando espacio al aire,
y total, llevo la cabeza más alta
pero me duelen las cervicales
de tanto mentirme.
Hoy voy a volarle la tapa de los
sesos al amor propio.
Hoy voy a decirte:
que te quiero,
que te odio,
que quiero que vuelvas
y no quiero verte nunca más.
Que no sé si me lees,
pero ojalá que no,
pero ojalá me aprendas.
Y todo esto solo significa una cosa:
que no sé como decirte
que te echo de menos, joder.
Y que tengo otra bala en la recámara…
por si quisieras revivirnos.
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