Me pilla desprevenida,
se cruza entre mis piernas sigilosa
y me muerde el equilibrio.
Eriza su lomo plata
con un ronroneo triste
buscando atenciones.
A veces la ignoro,
y entonces maúlla desesperada
y con rabia me clava las uñas en el pasado.
Y yo la acaricio,
intento calmarla y paciente le digo:
cállate, Nostalgia, guapa,
¡cállate!
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