No quería escribir hoy,
pero me he cansado de mentirle
a mi tristeza para que se calle.
Tengo tantas cosas que decirte
que las palabras se me amontonan
en la garganta, y de algún modo
tendré que sacarme este sabor a tinta
y a días sin ti.
A veces quisiera odiarte con todas mis fuerzas,
pero ya gasté cada una en quererte
y a ver cómo me despido ahora
de tanto amor,
si hasta de tu daño hice palanca
para soltarte de mi pecho,
pero un día recordé tu risa
y entendí por qué existe la palabra inolvidable.
Ahora sé que soltar un recuerdo a destiempo
duele más que cargarlo a la espalda,
y ya no me dejo las uñas
intentando arrancarte de mis sueños.
Quédate, mi amor, que tienes dentro de mí
un hueco hecho a tu medida,
justo aquí…en ese espacio que existe:
entre una lágrima y un poema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario