Sin ti, los días:
solo son horas
con la estúpida manía,
de sumar tiempo
a la triste melodía,
de unos latidos
que han perdido su compás.
No encuentro auxilio,
me has condenado
a vivir en este exilio,
eran tus brazos
mi casa, mi domicilio.
Sin ti, la noche:
es una orgía de agua y sal.
Vuelve a mi lado,
miénteme y dime
que tampoco has olvidado,
que mis caricias
no huelen a tu pasado.
Cóseme a besos
la herida de estar sin ti.
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