He trazado caminos que me llevaran a ti
y he vuelto sobre mis huellas
heridas de soledad.
Hubiera jurado que me querías
–un latido no puede sonar tan alto
si no grita amor–.
Pierdo el equilibrio cada vez que te pienso
y estoy a solo un escalón
de tropezar con la realidad…
de abrir los ojos de una vez
para no soñarte nunca más.
De abandonar este lamento inútil
–esta absurda excusa a todos mis poemas–.
Tengo que olvidarte,
tengo que cambiar de lágrimas, amor,
que va a llegar el verano
y me va a pillar con las puestas,
y a ver quien encuentra sombra
donde llorarte.
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