Ese beso que te doy cuando te marchas
no es cualquier cosa:
es que quiero que tu boca sepa a mi boca,
que me recuerdes al morderte el labio al pensar
y se te escriba en los ojos, amor, que te he besado.
Que me cuides el beso, te pido,
y lo protejas
como protege un abrazo del frío,
que no exista viento capaz de torcerte el paso
y aunque se caiga la tarde
siga mi beso en tu boca prendido.
Pero,
lo importante de ese beso que te doy cuando te marchas
no es que otros sepan que te beso cuando lo cuenten tus ojos,
ni lo importante será que sostenga tu boca el beso
por sostener o de cualquier forma adherido.
No.
Lo importante, vida mía, es que, a tu regreso:
me lo devuelvas.
¡Y ENTERO!
No hay comentarios:
Publicar un comentario