domingo, 13 de diciembre de 2020

VÉRTIGO

¿Qué probabilidades hay

de que dos personas al darse su primer beso

experimenten a la vez un mareo semejante?


Como si hasta entonces hubiéramos

estado tan vacíos que al juntar nuestras bocas

hubiéramos caído el uno dentro del otro

y respirar fuese lo de menos.


Como si todos los vértigos 

se nos hubieran concentrado

juntos en el estómago al darnos cuenta 

que desde ese instante

ya nunca más volveríamos a ser los mismos.


Como si de repente

la tierra fuera el cielo y viceversa,

y nos hubiéramos quedado

colgados por los pies en una nube.


Fue como bordear la cornisa

del último piso de un rascacielos

–con los ojos cerrados–,

sabiendo que saltar al vacío

era la única forma de salvarnos.


¿Y cómo se sobrevive a algo así?

¿Cómo íbamos a hacerlo?

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