sábado, 12 de diciembre de 2020

LE CREÍ

Le creí tanto que le llamé Verdad,

así, con mayúsculas…

y después cerré los ojos.


Hay mentiras tan bonitas

que huelen a tierra mojada

una noche de primavera,

y cuando él reía, ¡joder!,

se me llenaba el pecho de flores.

Y cuando lloraba:

me faltaban brazos 

para abarcar tanto mar,

y le hacía un hueco dentro

de mi pena,

y juro que podía sentir

todo su invierno

helándome los huesos.

¿Cómo no iba a creer

cada palabra que saliese de su boca?,

si era su boca…


Me enamoré de una mentira,

y esa fue: la única verdad.

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