No…tú no puedes leerme
si no sabes cuantas páginas
se me han quedado por escribir,
si no conoces el idioma del dolor,
si nunca te ha gritado tan fuerte
que la vida no se oía.
No…tú no puedes entenderlo
si nunca han declarado tu cuerpo
zona catastrófica,
si no has amanecido cada día
sintiéndote una puta ruina
y al sonreír frente al espejo
has dicho la primera mentira.
Sé que no lo entiendes,
porque te enseñé todos mis rotos
y tú insistes en darles cuerda.
Sé que no lo entiendes,
pero yo sí te entiendo a ti:
sé que me juzgas
desde tu cómodo asiento
en primera fila de la ignorancia,
que te distrae el caballo de Troya
que son mis labios rojos
ocultando una guerra,
que la vida corre mucho
y se pasó de moda
lo de mirarse a los ojos,
que preguntar: ¿cómo estás?
y querer saberlo
no son la misma cosa.
Pero escúchame bien:
ni por un segundo te calzaría
mis zapatos,
ni por un instante te prestaría
mi ala rota.
No cualquiera es capaz
de hacer piruetas
volando a ras de suelo,
y te juro que yo soy la puta reina
de las acrobacias.
Pero no puedo hacer nada
si solo eres capaz
de ver la lluvia cuando te cala,
y aunque me joda que no lo entiendas,
créeme,
lo único que te deseo
es que no llegues tengas a entenderlo nunca.
Lo único que te pido:
un poco de empatía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario