Te vi construir esa mentira
con estrategia y precisión de arquitecto.
Te vi construir esa mentira,
pieza a pieza,
hasta hacer una torre.
Te vi tambalearte en lo alto
cuando empezaron a temblar
los cimientos.
Pobre funambulista,
qué ternura contemplarte,
tanto esfuerzo
intentando mantener el equilibrio,
cuando ya te me habías caído hace tiempo.
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