domingo, 13 de diciembre de 2020

NADA QUE DEMOSTRAR

Si se nos pasara el hambre,

si no tuviéramos un beso que llevarnos a la boca

y se nos secaran las raíces del “para siempre”…

seguramente seguiríamos respirando.


Si la rutina nos atara de pies y manos,

si fuese el silencio un ruido insoportable

chocando entre estas cuatro paredes,

y tuviéramos que huir…

seguramente seguiríamos respirando.


Si te acabaras tú, o yo me acabara,

y dejáramos vacíos los huecos del otro,

si tuviéramos que escribir el futuro

con la tinta de un recuerdo…

seguramente seguiríamos respirando.


Pero lo bonito, amor,

lo maravilloso de esta historia:

es que después de tanto tiempo

no hemos tenido todavía

la necesidad de comprobarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario