Si se nos pasara el hambre,
si no tuviéramos un beso que llevarnos a la boca
y se nos secaran las raíces del “para siempre”…
seguramente seguiríamos respirando.
Si la rutina nos atara de pies y manos,
si fuese el silencio un ruido insoportable
chocando entre estas cuatro paredes,
y tuviéramos que huir…
seguramente seguiríamos respirando.
Si te acabaras tú, o yo me acabara,
y dejáramos vacíos los huecos del otro,
si tuviéramos que escribir el futuro
con la tinta de un recuerdo…
seguramente seguiríamos respirando.
Pero lo bonito, amor,
lo maravilloso de esta historia:
es que después de tanto tiempo
no hemos tenido todavía
la necesidad de comprobarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario