Vaya… aquí estabas,
de nuevo dormida como un lirón.
A saber donde has pasado toda la noche
que traes el pelo revuelto de nostalgias
y las uñas gastadas de arañar
en otras almas.
Te despertaría ahora mismo
con el trueno más violento de mi tormenta
y que el rayo que le precede
te convirtiera en cenizas.
Pero, joder,
eres tan guapa
que hasta los incendios te favorecen.
Perdona…no me hagas caso.
No eres tú, soy yo,
que no termino de asumir
que eres tan mía como de cualquiera.
Pero tienes que saber
que tu libertad es mi jaula
cada vez que vuelas en otras alas.
En cambio, a mí me basta
con uno solo de tus guiños
para caer rendida
a toda esa adicción que provocas.
Me basta un chasquido de tus dedos
para desnudarme los miedos de un sorbo
y llenarte la boca de palabras
hasta que me atragantes el corazón.
Maldita seas,
un día despertarás y me habré ido.
Pero ahora duerme,
duerme inspiración, duerme…
que mañana será otro poema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario