sábado, 12 de diciembre de 2020

A MI TÍA CONCHI...MI MONA TOBÍAS

Qué difícil llorarte,

abrir compuertas y vaciar esta pena.

Qué difícil manejar la rabia

que ahora vence a mi tristeza,

que aprieta con fuerza mi garganta

y afianza un nudo que no te suelta.


Qué difícil extender los brazos, 

  comprobar que tu ausencia será inabarcable,

despedirme y hacerte recuerdo

–como si fuera sencillo moldearte a ti

y convertirte en otra cosa que no seas tú,

tú que eras tan tú, tan como nadie–.


Qué difícil resulta nombrarte,

referirme a ti sin futuros, 

asumir tus espacios vacíos,

girarme y no verte.

Recoger mis pedazos,

parecer entera,

para no preocupar a mi madre,

también rota.

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