sábado, 12 de diciembre de 2020

SI LLEGAS A CONOCERLA

Si llegas a conocerla

solo te pediré una cosa:

no me cuentes que es ella,

“tu ella”.

No pronuncies su nombre el voz alta,

porque si no tiene nombre, no existe.

Sabré del brillo de tus ojos

cuando mires hacia otro lado

para que los míos no se cubran de nieve,

y yo esconderé mis manos en los bolsillos

para que no puedas ver como las agrieta la pena.

Tú miraras el reloj, 

yo entenderé que no soy tu prisa,

y haré acopio de lágrimas en mi garganta

porque así se construye el olvido.

Quizá, con esfuerzo, levante mi sonrisa en ruinas

y te pregunte algo que no quiero saber,

entonces miénteme,

miénteme hasta hacerme sangre,

porque nada podrá matarme

como la verdad.


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