Esta mañana me pinté los labios
del rojo más rojo de los rojos.
Al salir de casa
me encontré con la vecina de enfrente
y le sonreí como si fuese el amor de mi vida.
Bajé las escaleras de los tres pisos
como si tuviese música en los pies…
y abrí la puerta que lleva al mundo
con la seguridad de quien tiene por costumbre
comérselo de un bocado.
Mañana lo intentaré otra vez.
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