Ojalá te acuerdes de mí,
aunque sea por un segundo,
un instante desdeñable,
lo que dura un parpadeo,
o la vida de una pompa de jabón.
Y ojalá me escribas,
aunque sea una triste línea,
hilvanada en una excusa,
la más tonta, no me importa,
y aunque no me hables de amor.
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