Es un sueño recurrente:
de pronto despierto
en un cuerpo indoloro,
un recipiente de mí misma,
uno nuevo,
que se ajusta como
un guante a todos mis deseos.
No hay dolor.
Soy libre.
Debería estar feliz,
debería disfrutar de este onírico momento,
de ese mundo engañabobos,
de ese estado de inconsciencia y fantasía,
de esa puta irrealidad.
Debería estar feliz,
y sin embargo,
solo alcanzo a preguntarme:
¿estaré muerta?
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