sábado, 12 de diciembre de 2020

BOCADOS PROHIBIDOS

No era solo la forma de su boca,

la apariencia de sus labios intuyéndose esponjosos,

como bizcochos anulando cualquier intención de dieta.

No era solo la forma de su boca,

era lo que decía, y cómo lo decía:

el sonido de su voz

traspasando la blancura de sus dientes,

que parecían los márgenes de un poema.


No era solo la forma de su boca,

ni era culpa de su lengua, aguja de tejer palabras,

telar de hilos de miel con los que me envolvía,

era también la pausa donde tomaba aliento

un mar azul en calma donde me hubiera ahogado.

Pero no,

no era solo la forma de su boca,

ni tampoco era su verbo conjugándome,

ni la caricia en su voz, ni sus silencios de agua.

No era solo a forma de su boca

era, sobre todo, el hecho de serme prohibida,

lo que me hacía pensar mientras le contemplaba:

besarle debe saber a manzana.

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