CONTRA VIENTO Y OLVIDO
–¿Lograremos olvidarnos? –Me preguntas–.
Será cuestión de viento, amor,
que se alce el aire,
que se nos cuele algún recuerdo entre los huesos,
y nos desarme.
Pero, aun en vano,
yo voy a sacudirme de las manos
los poemas que comiencen con tu nombre
–y los que no, por si te escondes–.
Voy a dedicarte cada día mi silencio,
voy a negarte en defensa propia
cuando la tristeza se me agolpe en la garganta,
la palabra se detenga, y alguien te señale.
Tú sopla en contra de los huracanes de nostalgia,
de la lluvia y los Domingos infinitos,
de la inclemencia del espejo al devolverte la imagen
cuando las sombras de la pena te socaven los ojos.
Recuérdalo,
será preciso que defendamos este olvido con los dientes,
tan convencidos que la duda no tropiece con la grieta,
que parezca posible borrar nuestra historia
como si no hubiéramos dejado impregnado el aire.
Como si no supiéramos, amor,
que más tarde o más temprano, y muy a nuestro pesar:
vamos a volver a respirarnos.
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