Querida “supuesta amiga” del futuro:
No sé en que lugar
ni de que manera vamos a encontrarnos,
pero para que puedas reconocerme,
te indico que llevaré prendida al pelo
una flor de color “ya no me dejo pisar”.
Y es que en la actualidad,
tengo en el alma un Diógenes de decepciones
del que quisiera librarme
antes de que me atore la garganta…
y antes de que llegues tú.
Mientras, estoy aprendiendo a decir: NO.
Es difícil…
duele el roce de la lengua con el paladar
por la falta de costumbre,
pero me han dicho que debo hacerlo
para no llegar tan justa a fin de mes
con el amor propio.
También quiero averiguar
si se pueden hacer compras online
en el país de las maravillas.
Me interesa esa pócima
que te hace crecer de repente,
para que así,
cada vez que quieras joderme
y hacerme sentir pequeñita,
beba un sorbo y crezca tanto,
que sea mi sombra quien te trague a ti.
Disculpa toda esta antelación,
pero ya sabes,
dicen que el gato escaldado del agua fría huye,
y yo estoy rodeada –como una isla–.
Tal vez por eso esté sacando las uñas
antes de tiempo
–yo tan presente y tú todavía en el futuro–.
Pero cabrona, es que ni siquiera te conozco
y ya te estoy viendo venir.
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