Porque le dio la vuelta a mi mundo
en ochenta latidos.
Porque nunca había visto
a mi locura bailar así,
como si fuese su último día
o estrenase zapatos nuevos.
Porque cuando me miraba,
el frío tenía cuarenta grados
Porque a veces, se le escapa
de los ojos una tristeza
tan bonita,
que querrías tejer abrazos
con tus propias lágrimas,
solo para envolverle
y ahogarte con él.
Porque cuando me hablaba,
mi corazón y su cavidad
discutían por falta de espacio,
las paredes temblaban…
y ya no recordaba los motivos
por los que respiraba antes
Porque hay precipicios que tienen
la forma de su sonrisa,
y a los que no te importa lanzarte
si durante el vuelo te roza un beso
Porque respira con el corazón roto,
dividido entre fuego y lluvia
a partes iguales.
Porque tiene el alma
de un poeta,
manos de pianista,
y un ángel en la voz.
A veces creo
que solo fue una canción.
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