Nos quitamos los miedos,
las dudas y la ropa,
y empezaste la rima
versándome la boca.
Recorriste mi cuerpo
por sus llanos y dunas.
Me encendí compitiendo
con la luz de la luna.
El reloj advirtió
nuestras ganas urgentes.
Nos bebimos la sed,
nos clavamos los dientes.
Nos dejamos llover,
y se ahogó la sequía.
Mis uñas sobre tu espalda:
papiro y caligrafía.
Versos de arte mayor,
estrofas de pareados,
literatos piel con piel
en sudor rubricados.
Templo de inspiración,
yo, tu musa…tú, mi guía.
Hicimos de aquella cama
un recital de poesía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario