Yo, siempre tan previsora
que suelo comprar de más
por un “por si acaso”,
y esta vez,
se me están echando a perder las lágrimas
por no darles uso.
Iba a guardarlas, ya sabes…
por si un día de lluvia te recuerdo
y me aprieta el corazón,
pero entonces he pensando en ti
y solo he sentido frío.
Me he acostumbrado a tu ausencia
sin darme cuenta,
como ocurre con ese ruido molesto
que escuchas solo cuando deja de sonar,
y entonces:
se te llenan los ojos de paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario