Te sorprende verme así,
entera y con piel de hielo,
labios rojo carmesí
y una flor prendía en el pelo.
Esperabas ruegos mil
que alimentaran tu ego,
y podré decirlo más alto,
pero más claro, no puedo:
si te vas, cariño mío,
si te vas,
pues, hasta luego.
No pienso llorar por ti,
no te lloraré, no quiero,
no mereces ni una gota,
de esta lluvia na te debo.
Y me trago así el dolor
y me relamo los dedos,
y con calma espero, amor,
que surta efecto el veneno,
que antes que llorarte a ti,
antes, te juro:
me muero.
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