No sabes cuantas veces sueño
que llamo a tu puerta y tú abres el mundo
donde lo imposible tiene los besos contados,
donde nos miramos
y las palabras vuelan
allá donde hagan falta,
que nosotros vamos a entendernos
en lenguaje de piel,
hasta rompernos las manos.
Que ya habrá tiempo, amor,
de llorar mañana en un poema,
pero hoy ...
hoy no existe otro futuro
que no acabe conjugando
mis huellas sobre tu espalda.
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