Quédate, Felicidad,
quédate un rato más
y sírvete otra copa,
que siempre vas con prisas
de aquí para allá,
sin echar raíces.
Qué digo un rato, mujer,
quédate para siempre,
que nos sobran camas y ganas
para acogerte.
–¿Veinticuatro horas?
¿Siete días a la semana?
No podríais soportarme y eso me mataría.
Os conozco bien:
buscaríais cualquier excusa para estar tristes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario