sábado, 12 de diciembre de 2020

PERDÓN POR NO PERDONAR


¿Existe el perdón

o es solo una palabra?

¿Existe la acción de perdonar

o es solo un verbo?

Un bálsamo para la culpa,

una excusa para seguir queriéndote,

el típex que oculta el cadáver

…pero no la muerte.


“Perdono pero no olvido”

siempre me pareció una frase contradictoria.


¿Puede ganar el perdón

un juicio contra la memoria?


Los oscuros pasadizos de la mía

traen tu daño a mi puerta,

me lo sirven humeante

en bandeja de espinas

y huele a recién hecho.


Perdóname por no perdonarte.

Perdóname por no olvidar.


¿Qué perdón que merezca su nombre

no debería llevar implícito el olvido de la falta?


¿En qué parte de la memoria

debo hacer el torniquete

para que no se desangre el recuerdo?


¿Qué clase de perdón puedo ofrecerte?

Si todavía me escuecen tus dientes.

Si todavía me late el veneno.



Ningún juez me acusaría

por acumular recuerdos,

pero,

hecha la ley, hecha la trampa:


“Se le declara culpable

por exceso de dureza en el corazón”,

y contra el mismo golpeó el mazo

y solo sonaron cristales rotos.


–¡Rencorosa!, gritaron en la sala 

los “nobles de corazón”.


–¡Desmemoriados!, les respondí.


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