sábado, 12 de diciembre de 2020

PENA ROTA

Que nadie lo sepa.

Que no se den cuenta.

Que no se me note que estoy triste.


Y entonces sonríes…

sonríes, sonríes, sonríes.

–Como si una boca ahuyentara a la tristeza–.


Aprietas y fuerzas y enseñas los dientes,

hasta que las comisuras te rozan las sienes.


Y una lágrima frena en la arena de tus ojos.

Y las mejillas se agrietan como barro al sol.


Sonríes, sonríes, sonríes.


Y así se parte una pena

…en dos.


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