sábado, 12 de diciembre de 2020

INVIERNO

El frío, como siempre,

llegó sin avisar.


El viento en esta habitación levanta los muebles

y yo me escondo bajo el edredón.


Contigo.


A tientas enredo mis piernas con las tuyas

buscando el acople perfecto 

hasta que suena el “click”.


Tus brazos y su intención de curarme el frío

me abarcan con la dulzura

de un campo de algodón de azúcar.

Tu pecho es el sol

deshaciendo mi espalda nevada

y la paz una mariposa 

que revolotea entre mis pestañas.


Podría vivir aquí toda la vida.

Podría incluso morir

...y nada importaría.

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