Te encontré perdido en mitad de una tormenta,
tenías el corazón roto, y los ojos llenos de lluvia
Eras como un gorrión herido,
sin apenas fuerzas
para extender sus alas y sacudirse el miedo
Tu tristeza me inundó, cuando saltando charcos
se me mojaron los pies con el reflejo de la mía
Y sólo supe abrazarte, para dejarte llover,
y poder curarte el frío, con el calor que me falta
No pude salvarte,
no supe frenar el agua que te ahogaba,
no pude secar tus nubes, porque yo:
ya era diluvio
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