Y cómo explicarte lo que siento,
si ni un millón de frases
me parecen suficientes
cuando te miro a los ojos.
Que no se me olvida aquel beso,
ni de qué forma tu astuta lengua
supo convencer a mis labios
para que sólo quisieran
hacer viajes a tu boca,
y fueron tantas tu ganas,
que no se me pasa el hambre
Que contigo, amor,
cualquier guerra se resuelve en un abrazo,
y he dejado de temerle al frío,
porque cuando tú sonríes:
hasta el día más triste
deja de temblar,
y se vuelve verano
No hay comentarios:
Publicar un comentario