A veces llevo puesto ese viejo pantalón de chandal,
que combina con todo, menos con el buen gusto,
o esa camiseta de: “ no sé por qué no la tiro”,
si he tenido amigos que me han durado menos.
A veces es mi pelo discutiendo con el viento,
o con el tiempo, por dejarle la memoria en blanco.
varias noches sin estrellas dormidas en mis ojeras,
una piel cansada de insistir en que la quiera,
un espejo cansado de insistirle en que me quiera el.
Y entonces apareces tú, y me miras de esa forma…
y no sé como lo haces, que por un momento,
me creo un puto ángel de Victoria’s Secret.
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