Me he llenado de barro
al caer sobre este cliché,
donde fuera llueve
y me llega el aroma
de tu recuerdo mojado.
Que no voy a llorar,
porque sería pretencioso
querer ponerme
a la altura de las nubes.
Y yo,
solo me pregunto:
cuántas lluvias harán falta,
para que dejes de inundarme.
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